Las pesadillas te asedian, te hablan de nuevo, pero esta vez estas despierta. La escuchas, escuchas como la perdés, se va. O nunca la tuviste, a veces el destino se te ríe en la cara, supongo que no estará mal reirsele al destino un poco.
Y de nuevo los números, ahí el 666, el 12, el 12, el 12, un 187 y un número que nunca te cruzaste. Olvidalo es mejor.
Olvidalo es mejor.
Pero sin embargo, todo lo desconocido te enloquece, ahí vas, te zambullís en un mar de números.
Siempre te llevan a algún lado, seguro a enredarte entre los tentáculos del tiempo o a esconderte en la sombra de algún chaman hindú.
Y no. Esta vez no te llevan a nada, a un 2, un 2 y vos casi que odias los números pares, encima son las 2:22. La hora de la locura. Mejor te dormís. Te dormís para despertar del asedio de las pesadillas.
