28 abril 2019

Siempre estuve camaleonicamente protegida, cada uno tiene su propia armadura. La mía siempre fue el disfraz.
Tengo un escudo destruido, lleno de batallas, pero al fin es hora de reagrupar mi ejercito, es hora de entender que el enemigo es interno y que siempre lo fue.

Desviarse

y a pesar de todo

siempre encontrarse, 

en medio de las ausencias

camuflarse en rojos, entre ojos rojos

de tanto llanto, de tanto espanto

Y sé muy bien que lejos de mis

creencias no soy nada,

desaparezco

me vuelvo

un punto

rojo

.... 

... 

..

.




como

una gota de sangre

que nunca puede dormir..... 

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