17 septiembre 2015

Los candados se oxidan...




El amor, no se encadena.
 Porque el amor es libre como el viento, te hace libre y te brinda sus alas, cierra tus ojos y te sopla al viento, te vuela el cabello, lo alborota, te hace hermoso, te ruboriza, te llena de calidez. Si! El amor te libera, te hace grande y pequeño a la vez, el amor vive mutando y aún cuando mute sigue ahí solo para aquellos que lo elijan. El amor vive corriendo, en la juventud o en la vejez. Aún en la ausencia, siempre está. A veces se aferra, pero no se encadena, no usa candados. Quizás porque los candados se oxidan, se desintegran.
Y es que cuando el amor se encadena, se hace pequeño, casi invisible, también se oxida y se añeja, se vuelve mezquino, se llena de miedos, y deja de ser amor, se vuelve rutinario, se convierte en costumbre. Entonces solo queda el candado.

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