21 agosto 2019

Fragilidad

Siempre creí que el amor era frágil,
que uno podía llevarlo lentamente a la destrucción, al olvido,
pero los frágiles somos nosotros.

El lobo

Tengo miedo a desangrarme,
a traspasar la línea otra vez,
siempre doles,
pero siempre me sanas... cómo un lobo que se desespera por lamerme las heridas, me huele a kilómetros de distancia, sabe que estoy cerca y espera el momento indicado para volverme su víctima.
Me es imposible saberte mío, no te merezco, estamos tan hechos el uno para el otro que allá lejos veo la trampa, la olfateo, pero tu aroma me es irresistible.

Me gusta lo inalcanzable,
me enamora tu presencia ausente,
todo el misterio que te envuelve,
toda la ternura primitiva de tus ojos,
todo el misterio que

A veces no sé si la realidad es la que vivo o la que invento.
Siempre tengo una excusa para escribir de vos.
Y vos, siempre tenés una excusa para enamorarte de alguien más.

17 agosto 2019

Sus calles saben tanto de mi, de mis sentires,
de los amores y los desamores, 

de las maquinarias de los vinculos,
los anhelos y las desiluciones, 

de lo que es trabajar y renunciar a vivir,
de lo que es elegir y volver a vivir,

de la profunda soledad de los mares de gente de concreto
del valor de una sonrisa que todo lo cura
de una mano que te acompaña, pero te abandona
de una mano que te golpea y te somete,

de las palabras que te hunden,
de las depresiones, la anorexia, la tristeza,
de los dibujos, de la musica, de la conexion,
del amor, del verdadero amor, el propio,
de la maternidad y la separacion.

Tiempo

Se detiene el tiempo por un instante, me detengo a pensar en mis estados de comodidad. Pienso en lo difícil que es cerrar una puerta que abrí con tanta dificultad. Si, con todo lo que me cuesta abrirlas... con todos los proyectos que nacieron ahí y allí moriran, pero también con todo lo que crecí y aprendí. Hoy esa puerta me llevaba a un cuarto lleno de rencores, a un vacío profundo y doloroso, a una vida detenida en el pasado. Por eso decido salir de una vez de mi propia emboscada, porque vivir en el pasado es cómodo y está lleno de autocompasión. Es que cuando el corazón se para, el tiempo se detiene para uno, pero alrededor sigue corriendo. ¿Qué sentido tiene entonces detenerse en algo que no suma nada? Le doy cuerda al reloj, para poner en sincronía mi corazón con el tiempo, cada vez más decidida a cerrar las puertas que tenga que cerrar y a abrir las que tenga que abrir. Disfrutando mi presente, siendo más amable conmigo misma, con los que amo y los que me aman. Siempre proyectando, viendo un mundo lleno de posibilidades.

13 agosto 2019

Insomniac

Le pido a mi insomnio que deje de desvelarse, que pare de tanto extrañar...
se pone nostálgico
y tenemos largas charlas.
Nos tomamos un café, nos tomamos de la mano, nos mimamos un rato, nos miramos a los ojos y cada tanto me aconseja que respete mis ganas de dormir,
pero no puedo
¿o no quiero?
Mi insomnio se cree culpable, por no poder obligarme a respetar mi cuerpo, porque soy una fanática de dar látigo y echar culpas, pero la realidad es que yo me lleno de insomnio, porque la noche está llena de silencio y soledad, porque la noche es tan mía, me protege, me acaricia, es tan madre, es tan fría y cálida a la vez.
Y me inunda con su aroma a manzanilla...

04 agosto 2019

Naufragios

Naufragar sabe tanto a soledad,
a reencuentro, a silencio, a aprendizaje.
Envueltos en mareas llenas de significados insignificantes.
Todo es mar, mar y profundidad...
Todo se vuelve confusión porque
el Sol calcina nuestros huesos y la sal carcome nuestros recuerdos.
Las mareas son un vaivén que nos acuna.
Pero naufragar nos para frente al espejo, nos recuerda que estaba ahí, todo el tiempo, estaba ahi...
La brujula interna entonces nos invita a escuchar la melodía más hermosa, esa que suena en lo profundo de nuestros mares. Es ahí donde nos encontramos bailando, de forma más comprensiva y bella, amándonos al fin.. perdonandonos desde las vísceras...

01 agosto 2019

Inundarme

A veces me parto en mil pedazos, siento mi pecho quebrarse lentamente. Un millón de manos rasguñando mi espalda me recuerdan que soy tan pequeña. Me cuesta tanto sanar mis propias heridas y las heridas de los demás se sienten como si fueran mías. En el camino voy sumando heridas de batalla y una vez más me siento oprimida contra la pared, escuchando su mugrosa respiración, su desagradable aroma, siempre encerrada, siempre culpable, siempre callando.
No puedo evitar escapar. Siempre elijo mal. Cómo una cadena de infortunio que no puedo destruir, forjada de adamantuim, infinita como las estrellas.

Tanto desangrarme por adentro,
tanto refugiarme en mi,
tanto deseo de soledad,
tanto aislarme,
me hace inundarme en mi hasta ahogarme.

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