Lentamente
me derrito, me derrito.
Me convierto en helado
de limón, y me voy derritiendo,
chorreó por los costados de la almohada, pegoteada, caigo, milímetro a milímetro.
Queda sobre la cama una capa espesa de mi.
Me convierto en helado, de lima y limón,
fresca y tropical, dulce y ácida.
Pero siempre las letras se derriten antes de llegar al papel, borroneando mis palabras, palabras que chorrean aun sin que yo les permita salir de mi boca, palabras que van pegoteando mis ideas entre sus dedos, que chorrean entre tus manos y se escurren sobre mi cuerpo, a la distancia...

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