No sé recibir halagos,
no sé estar en el centro de la mirada pública.
Aunque una parte de mi sabe muy bien
moverse en ese lugar.
De golpe un amigo me describió
como una gran escritora y no supe reaccionar
hice lo que mejor se hacer, chistes incoherentes.
Burlarme de mi misma me alivia.
Porque si hay un territorio totalmente mío
es la frontera indómita.
Se huir, escabullirme y camuflarme.
Amo el disfraz y la máscara, junto a
ese lugar ficticio donde puedo ser lo que desee,
porque una parte de mi, se sabe auténtica ahí.
Porque en esencia, atrás de cada máscara,
atrás de cada acto lúdico, sigo estando yo,
mi yo primordial.

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