La música, los violines... todo lo que expresan. La deformación incomprensible del tiempo y el espacio sumergida en todas esas pequeñas cosas que no se ven.
¿Por qué la felicidad es tan pequeña y tan enorme a la vez? Tal vez tenga que ver con ese misterio que tienen los sentimientos, su imposibilidad de ser razonados. Quizás esa sea la clave, permitirse sentir y me lo permito.
Me abrazo a esa luz, que está como sumergida en mi propia fauna abisal.
Mi secreto es que esta vez cuando venga el monstruo me lo voy a devorar por dentro.

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