Una danza salvaje
destinos inciertos
los transeúntes siguen caminando
ellos no se dan cuenta
ellos son los peces
sumergidos en el absurdo concreto.
Sigo caminando
me fundo con el paisaje
miro a toda esa gente pasar
pero ellos no me ven
pero ellos no lo pueden ver
flotando intermitentes en el mar.
La Luna se enciende
brota y llena todo el espacio
el sonido del silencio
y de una ciudad dormida
se pierden, se fugan
no me acostumbro a extrañar
a las ausencias presentes
a las cobardías perfectas
a ver a la gente pasar ciegamente perdida.

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