respiras, aspiras,
sentís esta divina magia.La euforia, ¡la euforia!
No baja.
Se duermen tus dientes, tu boca, tu nariz.
Despiertan todos los sentidos.
Salís a girar, caminas,
estallas, escuchando
este hermoso mundo nuevo.
Y la euforia, ¡la euforia!
no baja.
Y ¡sube! ¡sube! ¡sube!
Divina sensación. Divina magia...
Y envuelta en la magia
ya no soy yo...
Me vuelvo nada,
me vuelvo perro,
me vuelvo luz,
solo soy el reflejo rojo de mi otro yo.

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