25 noviembre 2015

Divina magia

Abrís los ojos, espabilas,
respiras, aspiras,
sentís esta divina magia.

La euforia, ¡la euforia!
No baja.
Se duermen tus dientes, tu boca, tu nariz.
Despiertan todos los sentidos.

Salís a girar, caminas,
estallas, escuchando
este hermoso mundo nuevo.

Y la euforia, ¡la euforia!
no baja.
Y ¡sube! ¡sube! ¡sube!
Divina sensación. Divina magia...

Y envuelta en la magia
ya no soy yo...
Me vuelvo nada,
me vuelvo perro,
me vuelvo luz,
solo soy el reflejo rojo de mi otro yo.

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