16 noviembre 2015

El día después

La cama se te hizo carne
no querés comer
tampoco querés dormir
querés girar y girar.
Decís basta y seguís
tu verdad te engaña
y se te ríe en la cara.


Pero ahí estas, inerte
una piedra autodestructiva
los ojos se enceguecen,
rojos de tanto despertar.


Te duele todo cuerpo
no querés cambiar
tampoco querés oír
querés girar y dar vueltas.
Retrucas y apostas todo
hasta que todo se esfuma
y se vuelve nada.


El mundo es hermoso
vibra y es de color.
Oís como un perro.
Te volves un perro.
Pero el día después...
te volves sombra
te enterras en lo profundo
te hundís en tus propios mares.

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