17 agosto 2019
Tiempo
Se detiene el tiempo por un instante, me detengo a pensar en mis estados de comodidad. Pienso en lo difícil que es cerrar una puerta que abrí con tanta dificultad. Si, con todo lo que me cuesta abrirlas... con todos los proyectos que nacieron ahí y allí moriran, pero también con todo lo que crecí y aprendí. Hoy esa puerta me llevaba a un cuarto lleno de rencores, a un vacío profundo y doloroso, a una vida detenida en el pasado. Por eso decido salir de una vez de mi propia emboscada, porque vivir en el pasado es cómodo y está lleno de autocompasión. Es que cuando el corazón se para, el tiempo se detiene para uno, pero alrededor sigue corriendo. ¿Qué sentido tiene entonces detenerse en algo que no suma nada? Le doy cuerda al reloj, para poner en sincronía mi corazón con el tiempo, cada vez más decidida a cerrar las puertas que tenga que cerrar y a abrir las que tenga que abrir. Disfrutando mi presente, siendo más amable conmigo misma, con los que amo y los que me aman. Siempre proyectando, viendo un mundo lleno de posibilidades.
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