24 agosto 2015
Dolores
Se escapa de mis manos,
rompe mi cabeza,
estalla en mis huesos,
fluye por mi nariz,
duele.
Me abandona una y otra ves,
congela mi cerebro,
alborota mis pensamientos,
me punza en la boca,
resquebraja mi espalda,
me duele.
La vida sin ella duele,
se me escapa de las manos.
Y tal vez...
Al parecer aprendí a escribir desde el dolor.
Al parecer aprendí a escribir desde la ausencia.
Aún así...
Con el tiempo aprendí que los pretéritos nunca son pluscuamperfectos.
Los pretéritos son la madre de la angustia.
Con el tiempo aprendí que los futuros siempre son inciertos.
Porque los futuros son la madre de la ansiedad.
Entonces entendí,
entendí que lo único que no genera incertidumbre, ni expectativas es el presente.
¿Y si...
todo recuerdo es mentira?
todo recuerdo esta muerto?
todo recuerdo es afán?
todo recuerdo es un intento de perdurar lo imperdurable?
¿Por qué yo aún la recuerdo, tan viva, tan linda? ¿la extraño?
¿Y si...
toda expectativa es mentira?
toda expectativa no existe?
toda expectativa es afán?
toda expectativa es un vano intento de controlar lo incontrolable?
¿ Por qué yo la anhelo tanto, la deseo, la sueño? la extraño...
Preguntas retóricas
resuenan en mi mente,
flotan en el aire.
Sin respuesta...
Hasta que
al fin un día...
Un día que yo estaré esperando
quien sabe porque y quien sabe donde.
Ese día, en que su inevitable ausencia llene mi cuerpo, mi mente y mi espíritu.
Ese día, en que su añorada ausencia desintegrará por completo mi cuerpo, hasta que no quede nada...
Ese día, al fin no habrá dolores...
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