29 agosto 2015

Euforia


Será que la euforia
no entiende de salud?
No entiende que el cuerpo
necesita dormir más de 5hs por día?


Será que la euforia
no ve que la mente necesita descansar...
No entiende lo que es
querer dormir, querer comer, tener sed.


La euforia es hermosa,
es un estado de plenitud.
Pero cuando llegamos a ese estado de plenitud?
Que queda? Queda algo? No, no queda nada.
La euforia es amor pleno,
y es destrucción y es devastación.
Entonces la euforia se enoja,
se irrita, se enloquece, quiere más,
no sabe más de que, pero quiere.
Se mete en los laberintos de tu mente,
te grita! te aturde! te irrita!
te lleva, no te importa nada.


La euforia, aquella bella manía,
bella manía de querer comerse al mundo,
bella manía de lo insostenible,
bella manía de los sentimientos más profundos,
bella manía de estar eternamente corriendo.
Nadie puede alcanzarnos a mi manía y yo,
estamos lejos, a un millón de años luz de acá.
Soy solo un espejismo de algo que fui hace mucho.
Nadie me puede amar, porque ya no soy yo.
Nadie nos puede alcanzar, porque ya me fui.


La euforia...
Esas ganas de adrenalina, de todo,
esa intensidad, toda esa intensidad
que me estremece, que te enloquece.
Todo ese caminar al borde,
siempre al borde de la cornisa.
Pero nunca nos caemos.
Acá desde lo más alto veo al mundo significante.
Un grano de arena en el mar del Universo.

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